lunes, 17 de diciembre de 2012

EDUCANDO CON PERSONALIDAD A LOS NIÑOS

 
 
 
Quiero hacer referencia a un artículo muy bueno que apareció hace unas semanas en la Revista Mujer del Diario La Tercera (Chile), donde se entrevista al psiquiatra uruguayo Alexander Lyford-Pike. El autor se especializa en temas del desarrollo infantil y sus líneas de pensamiento son ampliamente reconocidas y aceptadas entre los colegas del rubro infanto-juvenil, por lo cual en esta página sus obras son un gran aporte para los padres, lo que me estimula a difundir el mencionado reportaje.

En la revista se hace una breve descripción de su trabajo y su trayectoria que se centran en orientar a los padres en el cómo hacer para que puedan criar a sus hijos con una personalidad segura y a la vez felices. Y básicamente recomienda que en la crianza de los hijos la combinación ideal es la mezcla equitativa entre amor y cariño, junto con firmeza y límites claros. De hecho tiene un libro llamado "Ternura y Firmeza con los Hijos". Y hace poco habría publicado uno llamado "Hijos con Personalidad, Raíces y Alas" junto a otras dos autoras (Marianella Ciompi y María José Soler).

A continuación resumiré los principales puntos mencionados en la revista como claves para educar a los hijos de esta manera (seguros y felices).

1. Enseñar en positivo.

Se refiere a reforzar y estimular todas las cosas buenas que hagan los hijos, como medida tanto o más importante que el corregirlos ante los errores, ya que la tendencia natural de los padres es solo llamar la atención cuando el hijo comete una equivocación, por lo cual se le refuerza indirectamente esa conducta en vez de la conducta deseable y esperada, que por lo general los padres asumen como lo más natural en sus hijos, lo que no siempre resulta sí. Siempre es necesario y recomendable estilmular y reconocer las conductas buenas en los niños para que ellos asocien que eso es lo que se espera de ellos y se esfuerzen por desarrollarlas de nuevo.

2.Educar en valores y virtudes.

Los valores familiares son muy importantes en la conformación de la identidad de los hijos y se transmiten a diario y en forma casi imperceptible para ellos, como por ejemplo en los momentos de reunión y conversación familiar como las horas de las comidas u otras actividades familiares. Se enseña con el ejemplo, por lo tanto es muy importante que ambos padres sean fiel reflejo de los valores como el respeto, la honestidad, la solidaridad, la perseverancia, etc. a la hora de relacionarse con todos los miembros de la familia. La madre y el padre deben darse un trato amoroso y cordial si esperan que sus hijos sean personas cordiales y amables, por ejemplo.

3.Hablar claro y aprender a comunicarse.

Se sugiere ser claros, concretos y directos para darle los mensajes a los hijos, sin tantas "vueltas". Por ejemplo si se quiere que ordene sus juguetes en la pieza, a los más chicos decirles "ordena tus juguetes ahora" y repetirles el mensaje -con suavidad pero firmeza- tantas veces sea necesario hasta que el niño lo haga, no dejarlos discutir ni rebatir las órdenes parentles. No enredarse en miles de explicaciones de porqué debe hacerlo, bastaría una sola, breve y precisa y mantenerse firme en la acitud de que él lo debe hacer y nadie más. Y con los adolescentes utilizar más la negociación: conversar y acordar compromisos concretos y realizables, donde ambas partes colaboren y reciben algo a cambio.

4. Tener un reglamento familiar claro.

Se recomienda darles tareas y responsabilidades a todos los miembros de la familia, incluídos los más chicos, ya que de esta manera se les enseña a ser responsables y se les otorga seguridad acerca algunas habilidades que puedan desarrollar, lo que redunda en una mejor autoestima también; junto con desarrollarles tempranamente el sentido de la cooperación al menos a nivel familiar. También se recomienda normar claramente en tema de los horarios de las jóvenes para acostarse, llegar de vuelta de las fiestas, las comidas familiares donde deben estar presentes, etc. y se sugiere sacar televisores y computadores de los dormitorios para fomentar espacios de encuentro familiar.

5. Reuniones especiales.

Frente a acontecimientos especiales como la pronta llegada de las vacaciones, si ocurre algún imprevisto como un accidente o si hay que tomar alguna decisión que involucre a toda la familia, en los posible reunir a la familia y conversar entre todos las opciones y alternativas de acción. La idea es fomentar la participación y el interés en hacerse presente también ante eventos difíciles y enseñar de este modo estartegias de toma de decisiones y resolución de conflictos, además de reforzarles su autoestima al darles a entender que los hijos (adolescentes y niños mayores) también tienen poder de decisión y voz y voto en las decisiones familiares.

6. Aplicar planes de acción.

Básicamente hace referencia a que los padres debieran conversar y acordar periódicamente las medidas a tomar frente a eventaules situaciones complejas; como por ejemplo si a algún hijo le está llendo mal en el colegio, para tener prevista las medidas a tomar y no actuar después en forma muy improvisada. El autor opina que "gran parte de la educación está en adelantarse a los sucesos"... y hace referencia a un dicho que dice: "más vale llegar un año antes que un minuto después".

7. Hechos más que palabras.

Ser consecuentes con lo que se dice y lo que se hace. También el aplicar técnicas disciplinarias para lograr objetivos, si es necesario (pero nunca el castigo físico). Generar complicidades y transimitir valores con el propio ejemplo y sobre todo, compartir mucho con ellos, idealmente al menos 20 a 30 minutos diarios en alguna actividad especial entre padre e hijo, como juego en el suelo (con los más pequeños), leerles cuentos o libros, hacer alguna actividad física o deportes juntos. Lo más importante es que el hijo sienta que el tiempo está destinado a él en Exclusiva y no tiene que pelearse la atención del padre de otras actividades o responsabilidades de éste.

La educacion, ayer,hoy y mañana.

 
 
 
La educación no se exime de ningún momento de la historia puesto que ha tenido que adaptarse a los cambios de la sociedad, sufriendo transformaciones conceptuales importantes a lo largo de los siglos. En la actualidad, vemos que aún existe una enseñanza tradicional en que se pretende moldear la conducta del individuo siguiendo un modelo netamente instruccional. Las ideas imperantes en nuestra cultura definida como “ patriarcal” nos muestra la prevalencia de las relaciones de dominio-sumisión donde los conflictos se resuelven por la fuerza. Este paradigma inflexible y autoritario viene avalado por creencias pedagógicas que para entregar una buena educación y formar niños dóciles, debemos exigir obediencia utilizando como medios la coerción y la violencia.

La educación funciona para hacer crecer y no para silenciar, sin embargo, son muchos los que piensan que utilizar la violencia no tendrá ninguna consecuencia grave en el niño porque ellos “olvidan todo“, especialmente cuando son pequeños. Gran error, pues justamente en este período de la vida el niño se encuentra más indefenso y vulnerable sin ningún control sobre lo que ocurre a su alrededor, y la violencia sólo cumpliría con el objetivo de someterlo a la voluntad del adulto. Con esta metodología claro que se logra la obediencia y también el respeto, pero a costa del sufrimiento silencioso del menor quien va incubando temor y rencor hacia la persona que lo agrede. Como generalmente se trata de alguien cercano al niño, se provoca un daño en el vínculo con la consiguiente desaparición de la comunicación y pérdida de confianza, permaneciendo el niño con la constante sensación que debe protegerse de los otros, lo cual sí es una consecuencia grave. Asimismo, se produce un impacto en su desarrollo  emocional, porque aún cuando el maltrato no sea físico o el niño no pueda verbalizarlo, sí va acumulando sentimientos negativos como culpa, humillación, inseguridad, tristeza y soledad, entre otros, los que se verán reflejados en su conducta.
Lamentablemente aún se mantienen estas prácticas donde para bastantes adultos es válida la enseñanza rígida y los castigos como forma de corrección ante conductas infantiles que son vistas como peligrosas, de lo contrario no estaríamos hablando de “maltrato infantil ” en el siglo XXI.  Todavía nos toca ver en las noticias o escuchar algún relato de cómo hay adultos que propician golpes, incluso con objetos, considerándolos como acciones inofensivas, como medidas que evitarán problemas a futuro o bien como instrumentos válidos de educación y corrección. Esto sólo nos indica que la violencia en cualquiera de sus formas, dolorosamente se transforma en parte de la vida cotidiana para muchos niños y niñas de todo el mundo hoy en día.

Pues bien, estamos en el momento preciso de realizar esfuerzos por cambiar la forma de mirar la educación y entender que ésta funciona dinámicamente, porque estimula al niño a desarrollar sus capacidades. De esta manera, le proporciona al niño los medios necesarios para que se comprenda a sí mismo y al mundo en que vive, logrando así la autonomía suficiente para funcionar como un aporte en la construcción de la sociedad, mediante relaciones de colaboración con los otros.
No podemos olvidar que una buena educación, va de la mano con adultos capaces de sensibilizarse y empatizar con las necesidades del niño para poder asistirlo, escucharlo, comprenderlo y guiarlo. Para conseguirlo, se requiere que los “cuidadores” faciliten espacios de comunicación y expresión de sentimientos que procuren una sintonización afectiva, así  el adulto se plantea frente al niño como competente para establecer una relación cercana entregándole ambientes protectores que aseguren su bienestar emocional. Sólo así el niño se sentirá amado, reconocido y respetado en su calidad de ser humano, así como en sus derechos.
   
El adulto en su rol formador tiene la misión de utilizar el poder que le viene dado jerárquicamente, no para reducir al niño, sino para entregarle pautas de comportamiento y límites claros ajustados a las exigencias evolutivas y a sus características personales. En mi experiencia profesional como psicóloga, soy testigo tanto en la consulta como en el ámbito educacional de cómo algunos adultos,  especialmente los padres, no conocen a cabalidad a los niños en términos de las tareas que deben cumplir según su etapa del desarrollo, llevándolos muchas veces a “exigir” conductas o actitudes para las que aún no están preparados porque los ven como un “adulto chico”, olvidando,  qué es una persona que recién se está formando y que presenta características diferentes a las nuestras. Por eso, no es de extrañar que cuando toman la iniciativa de interiorizarse del desarrollo biopsicosocial de sus hijos(as), lo hacen a destiempo o bien cuando “colapsan” por alguna situación puntual.

Desde mi perspectiva, educación significa ser capaz de conducir al niño hacia el desarrollo de sus potencialidades para transformarlo en una persona con un rol activo en la sociedad, para lo que se requiere de adultos que puedan también comprender ciertas conductas infantiles como normales según la edad. Así, vemos cómo en la primera infancia entre los 2 y 3 años muchos adultos tienen una nula tolerancia frente a la terquedad u obstinación del niño  utilizando castigos, retos y golpes cuando se trata de una conducta propia de la edad,  cuya expresión, no es más que la oposición del niño ante las exigencias del medio para fortalecer su voluntad e impulsar el desarrollo moral y social. Por eso, se debe destacar que la función primordial del adulto debe ser el sintonizar afectivamente con las vivencias del niño mostrándose cercano en la relación, con el fin de otorgar bienestar emocional y protección a sus derechos como personas.

“Los niños van donde hay diversión pero se quedan donde hay amor. Buen trato a nuestros niños… buen trato a tus hermanos, buen trato a tí mismo… ”

Tengo el agrado de transmitirles esta información  que me envió una querida colega de San Luis, con la cual fuimos compañeras en un postgrado hace tiempo,  y seguimos unidas por la convicción de que nuestra profesión es una herramienta valiosa que nos permite generar cambios en beneficio de las personas, de las familias, de la sociedad en general.   Luego comparto una guía sobre el tema.

Se realizará el Primer Congreso Internacional de prevención, detección y acción en Maltrato y Abuso infantojuvenil bajo el lema: “Sin secretos”. Herramientas para el abordaje integral de una epidemia silenciosa, los días 8 y 9 de Septiembre de 2011 en San Luis. Argentina – Lea: Discurso Rector UNSL Jose Riccardo - Estamos todos invitados.

Son tres espacios que permiten siempre hacer algo por aquellos niños y adolescentes que se encuentran inmersos en una situación de maltrato y brindar recursos a los adultos con quienes realizan intercambios cotidianos, para prevenir potenciales situaciones de abuso, modificar una situación existente, o cortar con un ciclo prolongado en el que se hallan inmersos.

 El abordaje implica necesariamente exponer a la luz pública un tabú, por supuesto el develar los secretos implícitos en las relaciones de abuso suelen ser difíciles y vergonzosos para víctimas y en ocasiones para los mismos perpetradores. Cualquier forma de maltrato, sea verbal, físico, sexual o escolar, en la población de niños y adolescentes, pertenecientes a todos los sectores socioeconómicos, tiene como rasgo distintivo la presencia de secretos.

El secreto puede ser definido como la práctica de compartir hechos o datos con una o varias personas; en dicha práctica se esconde o se calla la información a otras personas que no están en el grupo. Un gran porcentaje de nuestros niños y adolescentes padecen de diversas formas de abuso y deben convivir día a día con secretos desgarradores que por lo general lleva a trastornos físicos y emocionales, disminuyendo la calidad de vida de los afectados y robándoles la alegría e inocencia propia de la infancia. A menos que intervenga una tercera persona adecuada, el niño o adolescente seguirá atrapado en una situación dañina, humillante, aterrorizante o depravada, debido a la vergüenza , el temor, las ideas de culpa, ignorancia o las amenazas (chantaje) del abusador. Los problemas relacionados con el abuso suelen ser delicados, complejos y difíciles de tratar en toda su dimensión.

El lema “sin secretos” es una invitación a trabajar unidos para enfrentar con el mayor número de herramientas posibles, una epidemia silenciosa que tanto daña a nuestros chicos y que son nuestro futuro en el día de mañana. 

Gracias por ayudarnos a difundir dicha actividad.
Un gran cariño
 Lic. María Laureana Schauvinhold
 Psicoterapeuta de Parejas y Familia
San Luis – Argentina

Para mayor conocimiento me permito compartir una GUÍA PARA PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL que proviene de http://www.fundacionamparo.org.ar/Abuso_Sexual.htm donde hay más detalles acerca de cómo detectar y qué hacer frente a esta situación.
Hay que estar siempre alerta para detectar este tipo de problema y enseñar a los niños lo que es. Díganles que pueden decir NO a los adultos que los amenacen sexualmente.
Asegúrense de que los niños sepan que deben informarle a Ud. o a algún adulto de su confianza cualquier intento de abuso por alguien, sin importar quien sea esta persona.

La Asociación de Pediatría aconseja:
Hable con los niños acerca del abuso sexual. El mejor momento de hacerlo es ahora.
Enséñele a los niños la privacidad que le corresponde a cada parte del cuerpo.
Escuche al niño/a cuando trate de decirle algo, especialmente cuando parece difícil para el hablar de ello.
Déle al niño el suficiente tiempo que necesita, para que no busque atención especial entre otros adultos.
Infórmese con quienes los niños pasan la mayor parte de su tiempo. No permita que los niños estén “perdiendo el tiempo” con otros adultos u otros niños.
Comunique a las autoridades que corresponda si sospecha de que algún niño o su hijo está siendo víctima de abuso.
Averiguar si el Colegio a que asisten los niños tiene programas de Prevención de Abuso Sexual Infantil para maestros y alumnos. Si no lo tiene, comience uno.

Estas medidas de prevención deben comenzar a edad temprana, ya que muchos casos de abuso sexual son con niños en Edad Preescolar. Los lineamientos siguientes le ayudarán a discutir temas de acuerdo a la edad de los niños.

Plan de Prevención de Acuerdo a Cada Edad:
18 Meses – Enseñe al niño los nombres apropiados de cada parte del cuerpo.
3- 5 años – Enseñe a su niño las “partes privadas” del cuerpo y a decir “NO” a cualquier oferta sexual. Déle respuestas directas a sus preguntas acerca del sexo.
5- 8 años – Explíquele la seguridad lejos de casa y la diferencia entre el cariño bueno y un cariño malo. Aliente al niño a platicar acerca de experiencias que le hayan dado miedo.
8- 12 años – Enséñele seguridad personal. Explíquele las reglas de conducta sexual aceptadas por la familia.
13- 18 años – Destaque la seguridad personal. Explíquele la violación, las enfermedades sexuales y el embarazo indeseado.

Los Maestros, Psicólogos y el Pediatra le pueden ayudar como enseñarle a los niños a evitar el abuso sexual. Ellos saben cómo lograrlo sin que los niños se sientan asustados o molestos.

 Tenemos boca, oídos, ojos … hablemos, escuchemos, miremos, Por nuestros niños… ¡DEFENDAMOS SU VIDA!

Beneficios de los ejercicios en los niños

La mayoría de los adultos relaciona el ejercicio con un gimnasio, pesas o una cinta de entrenamiento.
Pero para los niños, hacer ejercicio significa jugar y mantenerse físicamente activos. Los niños hacen ejercicio cuando tienen clase de gimnasia en la escuela, cuando practican fútbol o cuando tienen clase de baile. También hacen ejercicio cuando están en el recreo, andan en bicicleta o juegan a la mancha.

Los numerosos beneficios del ejercicio

Todas las personas pueden beneficiarse al hacer ejercicio de forma regular. Los niños que se mantienen activos tendrán:
  • músculos y huesos más fuertes
  • un cuerpo más delgado, ya que el ejercicio ayuda a controlar la grasa en el cuerpo
  • menos probabilidades de tener sobrepeso
  • menor riesgo de tener diabetes tipo 2
  • presión arterial y niveles de colesterol en sangre probablemente más bajos
  • una mejor actitud ante la vida
Además de disfrutar los beneficios que la práctica regular de ejercicio aporta a la salud, los niños que tienen buen estado físico duermen mejor y pueden enfrentar los desafíos físicos y emocionales con mayor eficacia (desde correr para alcanzar un autobús hasta estudiar para un examen).

Los tres elementos del estado físico

Si alguna vez observó a los niños en un área de juegos, seguramente habrá visto los tres elementos del estado físico en acción cuando:
  1. 1. corren para alejarse del niño que tiene "la mancha" (resistencia)
    2. atraviesan las barras para trepar (fuerza)
    3. se agachan para amarrarse los cordones (flexibilidad)
Los padres deben alentar a sus hijos a realizar varias actividades para que puedan poner en práctica los tres elementos.
La resistencia se adquiere cuando los niños realizan actividades aeróbicas con regularidad. Durante el ejercicio aeróbico, el corazón late más rápido y la persona respira con mayor intensidad. Cuando se practica de forma regular y con continuidad, la actividad aeróbica fortalece el corazón y mejora la habilidad del cuerpo de enviar oxígeno a todas las células.
El ejercicio aeróbico puede ser divertido tanto para adultos como para niños. Algunos ejemplos de actividades aeróbicas:
  • baloncesto
  • ciclismo
  • patinaje sobre hielo
  • patinaje en línea
  • fútbol
  • natación
  • tenis
  • caminar
  • trotar
  • correr
Aumentar la fuerza no significa levantar pesas. Aunque para algunos niños levantar pesas puede ser beneficioso, esta actividad se debe realizar bajo la supervisión de un adulto con experiencia que trabaje junto con ellos.
Sin embargo, la mayoría de los niños no necesita un programa de entrenamiento formal en levantamiento de pesas para aumentar la fuerza. Los distintos tipos de flexiones de brazos, las flexiones abdominales y otros ejercicios ayudan a tonificar y fortalecer los músculos. Los niños también incorporan actividades de fuerza en sus juegos cuando trepan, se paran de manos o juegan a la lucha.
Los ejercicios de elongación ayudan a mejorar la flexibilidad, lo cual facilita la flexión y el movimiento total de los músculos y las articulaciones. Todos los días, los niños buscan oportunidades de elongación cuando se estiran para alcanzar un juguete, se abren completamente de piernas o juegan a la carretilla.
Educar para reciclar

Educa con afecto

Claves en la
educación
de los
niños y niñas

Educa con afecto
Dar afecto es el acto educativo más profundo de todos. En general, los niños son más sensibles al afecto. El trato frío y mecánico sólo ocasiona un desarrollo educativo lento y poco sólido.
¿Qué hacer?
Expresa tu afecto de manera clara
Si en alguna ocasión es necesario llamarle la atención, esto no significa que después de haberlo hecho, no le hagamos una caricia o alguna broma acerca de la situación. Es importante reconocer que la convivencia que mantenemos con él a lo largo del día está llena de múltiples satisfacciones.
Reconoce logros y corrige errores de manera constructiva

Expresa tu emoción y tu gusto al verlo que avanza en su desarrollo personal, si percibe errores hazle sugerencias para mejorar. De esta manera estarás estimulando su autoestima. Le enseñarás que nadie es perfecto, pero que todo logro, así sea pequeño, será valioso.
Escucha y procura hacerte entender
Los malos entendidos son un fenómeno frecuente entre los seres humanos. Por lo general queremos escuchar aquello que nos conviene entender. En medio de un sin fin de palabras, nos ganan las emociones y las discusiones se vuelven absurdas. Por ello es recomendable no discutir con los niños, cuando quieran algo que no sea razonable para tal o cual momento.
Por ejemplo, suelen pedir muy seguido dulces o juguetes y gritar si se les niega, en este caso hay que repetir lo que ellos expresaron: “sí, ya sé que quieres un dulce”, hay que darle una razón: “pero antes de la hora de la comida, no debemos comer dulces”, de lo que se infiere algo muy claro; “ahora no comeremos dulces”. Por lo general los niños insisten, por ello es necesario repetirlo una o varias veces para que comprenda razones y no imposiciones del adulto, esto permitirá que entienda mejor las cosas.
Da al niño las indicaciones estrictamente necesarias. No le digas todo lo que tiene que hacer o dejar de hacer.

En ocasiones nos preocupamos demasiado por lo que hacen los niños a solas, o no permitimos que realicen cosas que puedan causarles algún daño físico. Sin embargo, con esto restamos creatividad, independencia y seguridad, por eso, es aconsejable que aceptes a tu niño tal como es.
Sé perseverante y ten mucha paciencia
Cuando se educa a un niño con mucho afecto y cariño, es sencillo ser perseverante y paciente. No es conveniente desesperarse y gritarle o reprimirle físicamente, lo mejor es hablarle con tranquilidad y explicarle que se puede aprender de los errores y los fracasos.
Educa con sencillez
Llegar a hacer cosas valiosas con sencillez es una gran virtud. A veces pensamos que educar es una tarea complicada; sin embargo, si actuamos con sencillez y claridad puede no serlo tanto.
Pide al niño que haga cosas justas. Sería injusto pedirle que recoja juguetes que él no tiró y que vea al responsable que no hace nada. Sería injusto que sólo él te ayude a lavar los platos y los demás jamás ayuden.
Cuando le solicites que realice una tarea o un mandado, trata que sea en un momento adecuado, no seas inoportuno; es decir, no interrumpas los momentos que le son más agradables.
Educa con el ejemplo
Lo menos que se puede hacer cuando se educa a un niño es formarlo con el ejemplo. Los niños aprenden mucho de las personas que son importantes y significativas para él, en este sentido los adultos son una importante fuente de imitación para los niños. Si percibes que tales personas dicen algo pero hacen una cosa muy distinta, tenderá a tener principios no muy firmes. Una educación profunda comienza con el ejemplo.
¿Qué hacer?
Cumple lo que prometes. Regularmente prometemos a los niños regalos, juguetes o dulces cuando queremos que accedan o modifiquen su comportamiento; más aún cuando están de “berrinchudos” o en una franca necedad. Las situaciones más comunes en las que canjeamos su comportamiento son la comida, al dormir, al dejar una mercancía en el mercado, o al hacer las tareas de casa.
Haz las cosas con ellos, evita únicamente dar órdenes. Nunca intentes sólo mandar y hacer que los demás te obedezcan; al contrario, no hay mejor ejemplo de los padres que colaborar o hacer juntos una tarea en el hogar. Recuerda que las acciones realizadas conjunta y cotidianamente tienen un alto valor formativo para los niños.
Enseñar para la independencia
¿Qué hacer?
Es importante no sobreproteger al niño, ya que se vuelve dependiente en muchos aspectos. Por ejemplo, llorar o hacer berrinches cuando no está la mamá, no comer ni dormir cuando le falta la presencia de la madre o el padre, no saber tener miedo a jugar con otros pequeños.
Educa con tolerancia
Cuando los niños hacen algo que disgusta a los adultos, éstos suelen molestarse y actuar de manera impulsiva. Esto se debe a que los adultos, por lo general, no sabemos expresar adecuadamente nuestros sentimientos. Es normal tener molestia o enojo, sobre todo si alguien ha hecho algo que pensamos es incorrecto o que ha violado alguna de las normas establecidas en el hogar o fuera de él; sin embargo, hay que saber expresar tales sentimientos. Primero debemos aprender a ser más tolerantes, la gente puede equivocarse y con más razón los niños. Además, los adultos no tienen por qué tener siempre la verdad o la razón de las cosas. Educar con tolerancia significa adentrarse al mundo de los niños y respetarlo.
¿Qué hacer?
Demostrar al pequeño que estamos sentidos o molestos sin que realmente lo estemos del todo, esto es un tiempo no mayor de 5 a 8 minutos; posteriormente hablarle y darle una crítica constructiva. Esta forma de expresión es un medio muy eficaz para hacerle saber que no estamos de acuerdo con su comportamiento en particular, intente que su crítica tenga:
a Una explicación acerca de cómo nos sentimos.
b Qué fue lo que provocó que nos sintiéramos molestos o sentidos.
c Explicarle al niño que existen otras maneras de proceder que pueden evitar que nos enojemos o nos hagan sentir mal, al igual que a él.
Lo que no hay que hacer
En la educación del pequeño deben evitarse a toda costa:
1. El castigo físico
2. Los premios y los contratos
3. El retiro de privilegios
4. Las discusiones absurdas
5. Los chantajes

Estas cinco medidas jamás consiguen efectos positivos y duraderos. El castigo físico suele generar sentimientos negativos y en ocasiones permanentes en los niños. Los premios y los contratos acostumbran al niño a hacer cosas sólo a cambio de algo. El retiro de privilegios genera revanchismo encubierto. Las discusiones absurdas generan mayor terquedad por parte de ellos; y los chantajes, suelen provocarles inseguridad y confusión.