Quiero hacer referencia a un artículo muy bueno que
apareció hace unas semanas en la Revista Mujer del Diario La Tercera
(Chile), donde se entrevista al psiquiatra uruguayo Alexander
Lyford-Pike. El autor se especializa en temas del desarrollo infantil y
sus líneas de pensamiento son ampliamente reconocidas y aceptadas entre
los colegas del rubro infanto-juvenil, por lo cual en esta página sus
obras son un gran aporte para los padres, lo que me estimula a difundir
el mencionado reportaje.
En
la revista se hace una breve descripción de su trabajo y su trayectoria
que se centran en orientar a los padres en el cómo hacer para que
puedan criar a sus hijos con una personalidad segura y a la vez felices.
Y básicamente recomienda que en la crianza de los hijos la combinación
ideal es la mezcla equitativa entre amor y cariño, junto con firmeza y
límites claros. De hecho tiene un libro llamado "Ternura y Firmeza con
los Hijos". Y hace poco habría publicado uno llamado "Hijos con
Personalidad, Raíces y Alas" junto a otras dos autoras (Marianella
Ciompi y María José Soler).
A
continuación resumiré los principales puntos mencionados en la revista
como claves para educar a los hijos de esta manera (seguros y felices).
1. Enseñar en positivo.
Se
refiere a reforzar y estimular todas las cosas buenas que hagan los
hijos, como medida tanto o más importante que el corregirlos ante los
errores, ya que la tendencia natural de los padres es solo llamar la
atención cuando el hijo comete una equivocación, por lo cual se le
refuerza indirectamente esa conducta en vez de la conducta deseable y
esperada, que por lo general los padres asumen como lo más natural en
sus hijos, lo que no siempre resulta sí. Siempre es necesario y
recomendable estilmular y reconocer las conductas buenas en los niños
para que ellos asocien que eso es lo que se espera de ellos y se
esfuerzen por desarrollarlas de nuevo.
2.Educar en valores y virtudes.
Los
valores familiares son muy importantes en la conformación de la
identidad de los hijos y se transmiten a diario y en forma casi
imperceptible para ellos, como por ejemplo en los momentos de reunión y
conversación familiar como las horas de las comidas u otras actividades
familiares. Se enseña con el ejemplo, por lo tanto es muy importante que
ambos padres sean fiel reflejo de los valores como el respeto, la
honestidad, la solidaridad, la perseverancia, etc. a la hora de
relacionarse con todos los miembros de la familia. La madre y el padre
deben darse un trato amoroso y cordial si esperan que sus hijos sean
personas cordiales y amables, por ejemplo.
3.Hablar claro y aprender a comunicarse.
Se
sugiere ser claros, concretos y directos para darle los mensajes a los
hijos, sin tantas "vueltas". Por ejemplo si se quiere que ordene sus
juguetes en la pieza, a los más chicos decirles "ordena tus juguetes
ahora" y repetirles el mensaje -con suavidad pero firmeza- tantas veces
sea necesario hasta que el niño lo haga, no dejarlos discutir ni rebatir
las órdenes parentles. No enredarse en miles de explicaciones de porqué
debe hacerlo, bastaría una sola, breve y precisa y mantenerse firme en
la acitud de que él lo debe hacer y nadie más. Y con los adolescentes
utilizar más la negociación: conversar y acordar compromisos concretos y
realizables, donde ambas partes colaboren y reciben algo a cambio.
4. Tener un reglamento familiar claro.
Se
recomienda darles tareas y responsabilidades a todos los miembros de la
familia, incluídos los más chicos, ya que de esta manera se les enseña a
ser responsables y se les otorga seguridad acerca algunas habilidades
que puedan desarrollar, lo que redunda en una mejor autoestima también;
junto con desarrollarles tempranamente el sentido de la cooperación al
menos a nivel familiar. También se recomienda normar claramente en tema
de los horarios de las jóvenes para acostarse, llegar de vuelta de las
fiestas, las comidas familiares donde deben estar presentes, etc. y se
sugiere sacar televisores y computadores de los dormitorios para
fomentar espacios de encuentro familiar.
5. Reuniones especiales.
Frente
a acontecimientos especiales como la pronta llegada de las vacaciones,
si ocurre algún imprevisto como un accidente o si hay que tomar alguna
decisión que involucre a toda la familia, en los posible reunir a la
familia y conversar entre todos las opciones y alternativas de acción.
La idea es fomentar la participación y el interés en hacerse presente
también ante eventos difíciles y enseñar de este modo estartegias de
toma de decisiones y resolución de conflictos, además de reforzarles su
autoestima al darles a entender que los hijos (adolescentes y niños
mayores) también tienen poder de decisión y voz y voto en las decisiones
familiares.
6. Aplicar planes de acción.
Básicamente
hace referencia a que los padres debieran conversar y acordar
periódicamente las medidas a tomar frente a eventaules situaciones
complejas; como por ejemplo si a algún hijo le está llendo mal en el
colegio, para tener prevista las medidas a tomar y no actuar después en
forma muy improvisada. El autor opina que "gran parte de la educación
está en adelantarse a los sucesos"... y hace referencia a un dicho que
dice: "más vale llegar un año antes que un minuto después".
7. Hechos más que palabras.
Ser
consecuentes con lo que se dice y lo que se hace. También el aplicar
técnicas disciplinarias para lograr objetivos, si es necesario (pero
nunca el castigo físico). Generar complicidades y transimitir valores
con el propio ejemplo y sobre todo, compartir mucho con ellos,
idealmente al menos 20 a 30 minutos diarios en alguna actividad especial
entre padre e hijo, como juego en el suelo (con los más pequeños),
leerles cuentos o libros, hacer alguna actividad física o deportes
juntos. Lo más importante es que el hijo sienta que el tiempo está
destinado a él en Exclusiva y no tiene que pelearse la atención del
padre de otras actividades o responsabilidades de éste.

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